Me encanta bucear
en lo más profundo de mi mente, para sacar a flote aquellos recuerdos dormidos
y convertirlos en literatura, es como liberarse ya no son solo mis recuerdos
sino que a partir de ese momento serán
de todos aquellos que los lean. No sé si
es la naturaleza de la mujer, pero siempre he querido estar en todos los
lugares de batalla, hoy me doy
cuenta de que “todo es mucho” nadie en
la vida es imprescindible, si ésta quiere que te imposibilites, todo seguirá
igual, mejor o peor pero seguirá.
Como aquella vez que
tuve esa enfermedad tan rara, los días pasaban, yo en cama veía notaba que si yo dejaba de existir, la noche
sería noche y el día sería día, las estaciones pasarían, los árboles volverían
a brotar, la tierra húmeda de rocío haría estallar las semillas en primavera y
el jardín se cubriría de flores multicolores, alegrando el paisaje. A ti
también te vi, triste, melancólico, pero fuerte, realizando las tareas,
ordenando la casa, preparando los niños para ir a la escuela, de cuando en
cuando me mirabas y sonreías, esa sonrisa tan bella, de la que me enamoré un
día.
El destino o dios quiso que todo eso pasara, que hoy al
traer ese recuerdo nuevamente a mi vida, me sienta distinta, más viva, sino
puedo hacer algo, lo dejo para el otro día, lo que no quiero dejar de sentir es
el abrazo de mis hijos cuando van a la escuela y deber esa sonrisa tan bella de
la que me enamoré un día.
No quiero olvidarme de que todo es mucho y que lo poco de
cada día me hace tan feliz!, porque me devolvió la vida.
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